1996-2

Una obra maestra de Vito Ascencio que desafía la percepción a través de una genial composición fragmentada. La calidez del cuerpo humano en claroscuro, las texturas oxidadas de un cartel industrial y las líneas icónicas del clásico «Vocho» se entrelazan para contar una historia de introspección y memoria urbana. Una pieza sofisticada y de gran carácter, ideal para convertirse en el punto focal absoluto de una colección privada u oficina ejecutiva.

Descripción

En esta imponente obra, Vito Ascencio despliega su maestría en el arte del collage pictórico y el hiperrealismo conceptual. La composición se divide en planos magnéticos que dialogan entre sí: a la derecha, la imponente y pulcra presencia frontal de un Volkswagen Sedán clásico evoca una profunda nostalgia por el diseño del siglo XX; a la izquierda, la figura de espaldas de un desnudo masculino, capturado en una pose de íntima vulnerabilidad, aporta una fuerte carga humanista y emocional.

El puente entre lo industrial y lo humano se consolida mediante paneles de texturas terrosas y desgastadas, coronados por tipografías que emulan antiguos carteles comerciales y estudios anatómicos de manos en el fondo. Es una pieza conceptualmente rica, diseñada para quienes aprecian el arte que no solo decora, sino que cuestiona y narra el paso del tiempo.