Nostalgia angelina

A diferencia de la pintura, la escultura redefine el espacio tridimensional. Esta pieza se convierte inmediatamente en un punto focal arquitectónico, ideal para coronar consolas de entrada, centros de mesas de diseño o nichos iluminados estratégicamente.

Descripción

Esta magnífica escultura en volumen representa una de las facetas más íntimas y técnicamente desafiantes de Vito Ascencio. La pieza es un torso sutilmente fragmentado que captura la esencia del movimiento en una quietud eterna, logrando un equilibrio perfecto entre la fuerza del material y la delicadeza de la anatomía humana.

La obra destaca por la elegante torsión del cuello y la elevación del rostro, un gesto que evoca introspección, libertad o éxtasis contenido. El tratamiento de la superficie muestra una rica textura matérica con pátinas en tonos grisáceos y sutiles destellos turquesa u óxido, característicos del bronce o la piedra tratada. Pequeñas hendiduras y líneas talladas recorren la silueta, dotando a la pieza de un carácter arqueológico y atemporal, como un vestigio clásico reinterpretado bajo una mirada absolutamente contemporánea.